Antonella Ronconi, creadora de Mami a la obra, encontró en la construcción no solo un oficio, sino un camino personal de transformación y autonomía. Desde su cuenta de Instagram comparte su día a día entre herramientas, proyectos y aprendizaje constante, desafiando estereotipos y mostrando que el trabajo en obra también puede tener mirada femenina, sensible y profundamente humana. En esta entrevista, repasa sus comienzos, los desafíos del rubro y el significado que hoy tiene para ella construir con sus propias manos.
Todo comenzó en pandemia cuando, al encontrarse en su casa el 100 por ciento de su tiempo, aprovechó para hacer cosas en su casa y, gracias a su entorno que la apoyó a mostrar lo que hacía mediante redes sociales, se animó y abrió su cuenta personal de Instagram a la comunidad. “Al abrir la cuenta había que ponerle un nombre y, hablando con mis amigas y queriendo siempre reflejar que yo hacía todo con mis hijas, surgió esta idea de Mami a la obra. El primer trabajo que subí a redes fue un tutorial de un respaldar para mi cama, y ese primer posteo me trajo muchos pedidos; incluso, en medio de la pandemia, había conseguido proveedores que me traían el material y los catálogos a mi casa”.
En sus comienzos se encontró con una pareja amiga que le ofreció un trabajo en una empresa constructora, donde comenzó como coordinadora y también donde aprendió mucho del rubro. Antonella nos cuenta que en ese trabajo incluso aprendió a colocar cerámicos: “La gran mayoría de cosas que he aprendido lo aprendí animándome a hacer, mirando y preguntando siempre. Por suerte, tuve gente que me enseñó mucho. En la etapa final de las obras era donde yo más trabajaba; incluso he estado en pleno enero sobre un techo poniendo el revestimiento”.
Luego de un año de no estar en obras, Anto sintió que era hora de volver al ruedo con lo que, según ella cuenta, es su pasión, y así fue que en 2023 Mami a la obra explotó en trabajo y no paró. “Siento que todo se fue dando; ni bien abrí la cuenta me llamó una amiga que tenía un conocido que necesitaba gente para trabajar en un proyecto. Al segundo día me mandó mensaje una chica que se había quedado sin trabajo y empezamos a trabajar juntas. De esta manera pudimos seguir con la idea de mujeres en la obra. El subir videos de mi día a día en la construcción nos ayudó mucho; incluso, muchos se hicieron virales”.
Desde chica, Antonella sabía lo que quería y sabía que ella sola podía resolver las diferentes situaciones que se le presentaban: desde armar una casita de madera en el semi de su abuelo para jugar con sus amigos, hasta arreglar el sistema de refrigeración de su auto cuando se le rompía. Ella sabía que podía solucionarlo, y es eso lo que la llevó a crear su cuenta de Instagram. “Mami a la obra es eso, es incentivar a otras chicas a que sí se puede y que, si bien este es un rubro con más hombres que mujeres, nosotras podemos. Siempre me mandan fotos y comentarios de chicas que se cansaron de que las estafen y ellas pusieron manos a la obra. Un poco de todo esto es lo que les transmito a mis hijas: ellas saben que, si algo se rompe, mamá lo puede arreglar. Lo fueron viendo en su crecimiento y saben que el día de mañana ellas también pueden solucionarlo”.
La comunidad que creó no para de crecer y hoy Mami a la obra es mucho más que una cuenta de Instagram: es un espacio que inspira, acompaña y demuestra que construir también puede ser un acto de autonomía, aprendizaje y confianza. A través de cada proyecto, Antonella Ronconi no solo levanta paredes o termina obras, sino que abre camino para otras mujeres, transmitiendo desde la experiencia cotidiana que animarse, aprender y hacer con las propias manos también es una forma de transformar realidades.
Quienes deseen conocer su trabajo, contactarse o solicitar presupuestos pueden encontrarla en su cuenta de Instagram Mami a la obra o comunicarse a través de su teléfono 3489 636887.



