El 3 de febrero de 1917, se vuelve a vivir un nuevo hecho de violencia ocasionado por la tensión que aún seguía existiendo entre la patronal y los trabajadores. Ese día el trabajador Antonio Flores, se presentó como de costumbre a realizar sus tareas en la petrolera local W.I.O.C, donde era apuntador. Al ingreso de la misma se le informa que había sido despedido, por lo cual Flores, decidió aguardar la llegada del gerente de la planta para que le diera una explicación. Rato después, Flores lo ve caminando entre los obreros, se acerca de forma respetuosa y lo interroga para saber cuáles fueron los motivos que llevaron a tal decisión, recibiendo de la boca del gerente una gran cantidad de insultos. Por lo general el gerente de la compañía solía caminar y observar los trabajos que se realizaban, armado con un revolver de grueso calibre, que a las claras nos muestra la situación que se vivía dentro de la empresa entre directivos y trabajadores.
Flores le implora al mismo por su trabajo, explicándole la delicada situación que vivía en su hogar, con su padre sin trabajo, al igual que su madre y que él era el único sostén de familia, a lo cual el gerente le respondió insultándolo, ante tal humillación y frente a sus compañeros, Flores reaccionó, extrajo de dentro de sus ropas un revólver y le descerrajo al mismo cinco disparos que le causaron la muerte de manera instantánea, eran las 07:30 horas.

Dicho gerente era Guillermo Ognibeni, austríaco, de 32 años de edad, casado con Margarita Roth; desde el primer día que llegó a la planta lo caracterizó, el mal trato hacia todo el personal, en lo verbal y laboral. Los trabajadores decían que un trabajo que debían realizar entre cuatro o cinco obreros, lo terminaban realizando entre dos o tres, para persuadir y que lo realicen, tenía un método, “tiraba su saco” y se ponía a trabajar unos cinco minutos, obviamente que no se cansaba y el trabajo se terminaba realizando como él decía. Para él no existía reclamo alguno, sí despidos; poseía actitudes inentendibles como por ejemplo si un obrero tenía el pelo largo, debía cortárselo para no terminar en la calle.
La Sociedad de Resistencia, haciéndose eco de la opinión pública, que pedía su liberación, trató el tema en asamblea, decidiendo hacer circular una lista de suscripción para reclutar dinero con el objetivo de pagar la defensa de Flores.
Fuente: “La Manchester Argentina, acontecimientos políticos y huelgas entre 1888 y 1922” del Profesor Andrés Suardini
Autores: Profesor Andrés Suardini y Juan Cruz Fernández



