jueves, abril 9, 2026
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Tomás Paredes, campeón sudamericano con el bote argentino

Tomás Paredes integró el equipo argentino que obtuvo la medalla de oro en el Campeonato Sudamericano de Remo 2026, realizado en Porto Alegre, en una destacada actuación en la prueba 4x 1500 metros. Con este resultado, el joven deportista consolida su presente en el alto rendimiento y confirma su proyección dentro del seleccionado nacional.

El recorrido de un deportista rara vez se mide solo en resultados, pero hay momentos que marcan un antes y un después. Para Tomás Paredes, ese punto de inflexión llegó en el Campeonato Sudamericano 2026, donde integró la embarcación argentina que se consagró campeona en la prueba 4x 1500 metros. Con un tiempo de 04:46.170 en la final A, el equipo nacional superó a Brasil y Chile, alcanzando la medalla de oro y consolidando una actuación que combina preparación, estrategia y ejecución en el máximo nivel competitivo de la región.

Detrás de esa consagración hay una historia de constancia y construcción silenciosa. Oriundo de Campana y representante del Club Náutico Zárate, Paredes forma parte de una generación de remeros que ha logrado proyectarse más allá del ámbito local, sosteniendo una disciplina que exige compromiso diario, tanto en lo físico como en lo mental. Su aporte dentro del equipo —integrado también por Emilio Genaro Battilana, Juan Ignacio Jijón y Valentino Aversso— fue clave para alcanzar un rendimiento colectivo que terminó reflejándose en lo más alto del podio.

El logro no solo tiene impacto en el plano personal o deportivo, sino que adquiere una dimensión especial en clave local. La consagración de Paredes vuelve a poner en valor el potencial de Campana en disciplinas que, muchas veces, crecen lejos de la visibilidad masiva, pero que encuentran en el río y en sus instituciones un espacio de desarrollo constante. En ese contexto, su presente se proyecta hacia nuevos desafíos dentro de la Selección Argentina, reafirmando un camino que recién empieza pero que ya muestra señales claras de proyección internacional.

En ese camino, que combina crecimiento deportivo con una fuerte decisión personal, Paredes también fue consolidando su identidad dentro del remo desde muy joven. Su historia comienza en el Campana Boat Club, donde dio sus primeros pasos a los 13 años, iniciando un proceso que con el tiempo se transformaría en una elección de vida. Hoy, con 18 años y tras haber finalizado sus estudios secundarios, decidió enfocarse plenamente en su carrera deportiva, apostando al desarrollo y la proyección dentro de una disciplina que exige compromiso total. En diálogo con 2804 Informa, repasó ese recorrido que lo llevó desde sus inicios en el club hasta alcanzar una consagración internacional con la Selección Argentina.

“Me llamo Tomás Valentín Paredes, tengo 18 años y actualmente me dedico de lleno al remo, ya que el año pasado terminé el secundario. Mis inicios fueron en el Campana Boat Club, donde arranqué a los 13 años, y hoy ya llevo cinco años en este deporte”, contó, al repasar un recorrido que refleja constancia, evolución y una clara vocación por el alto rendimiento.

Esa elección por el remo no fue casual, sino que estuvo atravesada por una historia familiar y una motivación que, con el tiempo, se transformó en motor cotidiano. Más allá de sus primeros pasos en el club, Paredes encontró en la exigencia diaria del deporte un espacio de superación constante, donde cada entrenamiento representa un nuevo desafío, tanto en lo individual como en lo colectivo.

“Elegí este deporte porque mi papá, cuando era chico, también lo practicaba: llegó a formar parte de la Selección Nacional y hasta viajó compitiendo. Yo quería alcanzar eso, o incluso superarlo. Lo que me atrapó fue la competencia diaria, no solo con mis compañeros, sino también conmigo mismo, con el ‘yo de ayer’. Eso es lo que realmente me encanta del remo”, explicó, en una definición que sintetiza no solo su motivación inicial, sino también el enfoque con el que transita cada etapa de su crecimiento deportivo.

Al repasar sus primeras experiencias en competencia, reconoce que esos momentos iniciales fueron determinantes para consolidar su vínculo con el remo y entender que estaba en el camino correcto, más allá de la presión propia del debut.

“Me acuerdo como si fuera ayer mi primera competencia, tenía muchos nervios, era algo nuevo para mí y no sabía bien qué esperar, pero al mismo tiempo sentía que había encontrado algo en lo que me sentía cómodo y feliz. A pesar de los nervios, lo disfruté mucho, y eso fue lo que me marcó”, recordó, al describir una experiencia que, con el tiempo, terminaría de confirmar su elección deportiva.

En ese recorrido inicial, el acompañamiento cercano también cumplió un rol fundamental, no solo en lo deportivo, sino en lo personal, sosteniendo cada etapa del proceso y siendo un respaldo constante en los momentos de crecimiento y de dificultad.

“Yo creo que, en mis comienzos, y también ahora, la persona clave es mi papá, que siempre fue el que estuvo ahí atrás, acompañando en todo momento”, destacó, al poner en valor una presencia que fue determinante desde sus primeros pasos en el remo. Ese apoyo, muchas veces silencioso pero permanente, se convirtió en una base sólida para sostener el esfuerzo diario, afrontar los desafíos del entrenamiento y mantener el enfoque.

En ese proceso de crecimiento, que combina cambios, adaptación y nuevas exigencias, Paredes transita actualmente una etapa reciente dentro del Club Náutico Zárate, donde continúa consolidando su desarrollo deportivo en un entorno que, según destaca, le permitió integrarse rápidamente y seguir evolucionando dentro de la disciplina. “Mi desarrollo en el Náutico Zárate no es tan largo porque me cambié hace pocos meses, pero me recibieron muy bien, tanto los chicos como los entrenadores. Son muy buenas personas”, explicó, resaltando la importancia del grupo humano en una disciplina donde el rendimiento individual está profundamente ligado al trabajo colectivo y al acompañamiento diario.

Ese camino tuvo un punto de inflexión claro en 2023, cuando fue convocado a un selectivo, una experiencia que en ese momento le resultaba completamente nueva, pero que le permitió tomar dimensión de su nivel y proyectarse dentro de un escenario más competitivo.

“En 2023 me habían llevado a un selectivo, que yo no tenía mucha idea lo que era, y cuando fui me di cuenta de que me había ido bien y que podía llegar a entrar en algún momento”, recordó, al referirse a una instancia que no solo le abrió puertas, sino que también reforzó su confianza y su motivación para seguir apostando al alto rendimiento.

Hoy, ese crecimiento se sostiene en una rutina exigente, donde la constancia y la organización son pilares fundamentales. Lejos de los momentos visibles de competencia, el día a día está marcado por el esfuerzo silencioso que construye cada resultado. “Mi rutina es levantarme temprano, desayunar, prepararme la ropa e ir a remar o hacer gimnasio”, detalló, describiendo una dinámica que refleja el compromiso con el deporte y la disciplina necesaria para mantenerse en un nivel competitivo, en un camino que sigue sumando desafíos y proyección a futuro.

Sostener este nivel también implica resignar muchas cosas. En una etapa donde lo social suele ocupar un lugar importante, Tomás reconoce que el camino del alto rendimiento exige tomar decisiones que no siempre son fáciles y que forman parte del proceso de crecimiento dentro del deporte. “Son muchos sacrificios, como no ir a fiestas o perderte fechas importantes, pero cada sacrificio tiene su recompensa”, expresó, dejando en claro que detrás de cada logro hay un esfuerzo constante que muchas veces no se ve. En ese equilibrio entre lo personal y lo deportivo, el joven remero fue construyendo una rutina en la que prioriza el entrenamiento, el descanso y la preparación, entendiendo que cada detalle suma a la hora de competir.

La consagración en el Campeonato Sudamericano 2026 no solo significó un logro deportivo, sino también un punto de inflexión en su carrera, una instancia en la que todo el esfuerzo acumulado encontró sentido y se transformó en resultado. “Esta medalla representa muchas cosas lindas. Todo el esfuerzo valió la pena y marca un antes y un después en mi carrera”, expresó Paredes, en una definición que resume el recorrido que lo llevó hasta este momento y que proyecta, al mismo tiempo, una nueva etapa dentro de su desarrollo como deportista.

La final A de los 4×1500 metros estuvo lejos de ser una prueba sencilla. Las condiciones de la pista, marcadas por el viento y un oleaje constante, obligaron al equipo argentino a sostener un alto nivel de concentración desde el inicio y a adaptarse a un contexto exigente que puso a prueba tanto lo físico como lo mental. “Fue una experiencia muy linda, aunque la pista estaba muy complicada por el viento y el oleaje. A pesar de eso, pudimos salir adelante y hacer una diferencia importante”, relató, al reconstruir una regata en la que cada tramo exigió un esfuerzo extra.

Con el correr de la competencia, ese esfuerzo comenzó a traducirse en confianza. El bote argentino encontró su ritmo, logró posicionarse al frente y, a partir de allí, sostuvo una intensidad que terminó siendo determinante. “A mitad de la regata ya estábamos adelante y, a medida que aumentábamos el ritmo, sentíamos que no nos iban a sacar esa medalla”, recordó, describiendo el momento en el que la convicción se impuso sobre cualquier duda y el equipo empezó a sentir que el objetivo estaba cada vez más cerca.

Más allá de las condiciones y del nivel de los rivales, hubo un aspecto que terminó inclinando la balanza frente a selecciones como Brasil y Chile: el funcionamiento colectivo. “La clave fue el trabajo en equipo. Ellos eran más grandes, más pesados y más altos, pero nosotros teníamos un mejor conjunto”, explicó, poniendo en valor una construcción que va más allá de lo individual y que encuentra en la coordinación y el trabajo en equipo su principal fortaleza.

Ese mismo espíritu se reflejó en el tramo final, donde cada integrante llevó su esfuerzo al límite en busca del resultado. “Fue muy impresionante, porque en cada remada todos hacíamos un esfuerzo extra con el objetivo de ganar”, agregó, en una síntesis que no solo describe el cierre de la regata, sino también el modo en que este equipo construyó una victoria que hoy se celebra tanto en el plano nacional como, especialmente, en Campana.

Dentro de la embarcación, cada integrante cumple un rol específico que resulta determinante para el funcionamiento colectivo, especialmente en condiciones adversas como las que se presentaron en la final. En una regata atravesada por el viento, el oleaje y la exigencia propia de una definición continental, la coordinación y la precisión se vuelven aspectos centrales, y es allí donde cada detalle puede marcar la diferencia. En ese contexto, Paredes asumió una responsabilidad clave, no solo desde lo técnico, sino también desde la conducción dentro del bote, aportando equilibrio y claridad en momentos de máxima intensidad.

“Mi rol era mantener el bote lo más derecho posible, a pesar del viento, las olas y la intensidad de la regata. Además, me encargaba de dar las indicaciones y las palabras clave para que el bote respondiera y pudiera acelerar en los momentos necesarios”, explicó, describiendo una función que exige concentración permanente, lectura del entorno y una conexión constante con sus compañeros.

El cruce de la meta, luego de una competencia tan exigente, condensó en pocos segundos todo el recorrido previo: entrenamientos, sacrificios, decisiones y aprendizajes acumulados a lo largo del tiempo. En ese instante, donde la tensión se transforma en certeza, aparece también la dimensión emocional del deporte, esa que muchas veces queda fuera de los resultados pero que define el verdadero valor de cada logro. “La sensación fue algo que nunca me voy a olvidar. Haber cumplido tantos sueños en ese momento fue realmente hermoso”, expresó.

Representar a la Argentina en una competencia internacional no solo implica un reconocimiento al rendimiento, sino también la posibilidad de asumir una responsabilidad mayor, la de competir bajo una bandera que simboliza el esfuerzo colectivo de un país. “Para mí, representar al país es algo muy importante, algo que siempre soñé. Me llena de orgullo, y aún más poder llevar la bandera a lo más alto del podio”, afirmó, reflejando el valor de haber alcanzado una meta que durante años formó parte de sus objetivos.

Ese orgullo, sin embargo, no se limita al plano nacional, sino que también encuentra un anclaje fuerte en su ciudad. Campana, como punto de partida de su historia, aparece de manera constante en su recorrido, no solo como origen, sino como identidad que lo acompaña en cada paso. “Me genera mucha felicidad, porque es la ciudad donde nací, donde me crié, y siempre voy a ser de acá, más allá de que hoy esté en otro club”, sostuvo, dejando en claro que cada logro personal también es, de alguna manera, un reflejo del lugar que lo formó.

Pensando en lo que viene, Paredes deja en claro que este logro no marca un final, sino un punto de partida para lo que sigue, en un camino que todavía tiene mucho por delante y que se construye paso a paso, con objetivos claros y una rutina que no se detiene. “Mi objetivo ahora es enfocarme en las regatas del calendario, en el campeonato nacional y volver a tener la oportunidad de integrar el seleccionado”, señaló, en línea con un proceso que busca sostener el nivel y seguir creciendo dentro de la competencia.

Esa mirada también se proyecta hacia los próximos años, donde la posibilidad de consolidarse dentro de la Selección Argentina aparece como uno de sus principales desafíos, acompañado por el deseo de seguir compitiendo y alcanzando nuevos resultados. “Me gustaría que en los próximos años mi carrera esté ligada a la Selección y poder seguir compitiendo y ganando al máximo nivel”, expresó, manteniendo una línea clara entre lo que ya consiguió y lo que todavía busca.

En ese contexto, su presente está completamente enfocado en el deporte, en una etapa donde el día a día gira alrededor del entrenamiento, la preparación y la mejora constante, dejando en segundo plano otras actividades. “Hoy mi vida está prácticamente dedicada al entrenamiento. Mi rutina pasa por ahí: entrenar, prepararme y seguir mejorando día a día. Por ahora no estoy haciendo otra cosa, porque sé que este es el momento para enfocarme al cien por ciento”, contó, describiendo una etapa de compromiso absoluto con su desarrollo deportivo.

Y al momento de dejar un mensaje, vuelve sobre una idea que atraviesa todo su recorrido, desde aquellos primeros días en el club hasta este presente que lo encuentra en lo más alto del continente. “Que nunca se rindan, porque el esfuerzo en algún momento siempre da sus frutos”, afirmó.

En esa frase, simple pero cargada de sentido, se resume también su propia historia: la de un joven que encontró en el deporte un camino, que eligió sostenerlo con esfuerzo y constancia, y que hoy empieza a ver reflejado todo ese recorrido en resultados concretos, con la convicción de que lo logrado es apenas el comienzo de lo que todavía está por venir.

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