San Antonio de Areco es un destino cercano que combina naturaleza, historia y patrimonio cultural en paisajes abiertos que pueden disfrutarse sin depender de actividades cerradas. Su entorno ribereño, sus espacios verdes y sus lugares significativos invitan a vivir una experiencia que va más allá del casco urbano, ideal para una escapada de día o fin de semana.
Uno de los itinerarios más recomendados es recorrer el río Areco y su costanera, espacios abiertos donde se puede caminar, descansar junto al agua o hacer picnics en sectores arbolados a orillas del cauce. Caminando por la ribera se puede cruzar el Puente Viejo, construido en 1857 y convertido en uno de los emblemas de la ciudad, desde donde se obtienen vistas panorámicas del río y su entorno natural.
Muy cerca de la costanera se encuentra el Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, un predio amplio que articula naturaleza y patrimonio tradicional. El parque, rodeado de espacios verdes, ofrece un paseo tranquilo al aire libre y forma parte de la historia gaucha local, honrando al autor de Don Segundo Sombra y mostrando elementos de la vida rural argentina en pleno contacto con el paisaje.
En el recorrido urbano, la Plaza Ruiz de Arellano funciona como punto de encuentro natural en el corazón de la ciudad. Allí se ubica el monumento a Juan Hipólito Vieytes, figura histórica local vinculada a los acontecimientos del 25 de Mayo de 1810, y el parque que rodea la plaza invita al descanso y a la contemplación de la vida urbana bajo árboles centenarios.
Otro punto de interés, aunque ligado más a su entorno arquitectónico y testimonial histórico, es la Pulpería La Blanqueada, una construcción restaurada de más de 150 años de antigüedad que, además de su valor patrimonial, remite a escenas de la novela Don Segundo Sombra y al modo de vida tradicional del campo argentino.
Para quienes desean extender su paseo un poco más allá del centro, los caminos rurales que rodean la ciudad ofrecen la posibilidad de apreciar la llanura bonaerense en todo su esplendor. Estos senderos abiertos entre campos y arboledas son perfectos para pasear en bicicleta o auto, detenerse a tomar fotos del paisaje y respirar el aire libre en un ambiente tranquilo.
Por su cercanía a Campana, la presencia de espacios naturales abiertos y la variedad de rincones significativos accesibles durante todo el año, San Antonio de Areco se propone como un destino completo para quienes buscan naturaleza, patrimonio y un paseo relajado en contacto con el entorno.



