El golpe de calor es una emergencia médica que puede prevenirse si se reconocen a tiempo sus síntomas y se adoptan medidas simples de cuidado. Niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades previas son los grupos más vulnerables durante los períodos de altas temperaturas.
El golpe de calor es una afección grave que se produce cuando la temperatura del cuerpo aumenta de manera excesiva como consecuencia de la exposición prolongada a altas temperaturas y humedad, o por la realización de actividad física intensa en ambientes calurosos. En estas condiciones, el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura y puede alcanzar valores iguales o superiores a los 40°C, lo que representa una situación de alto riesgo para la salud. Antes del golpe de calor puede presentarse el agotamiento por calor, un estadio previo que es fundamental reconocer a tiempo para evitar complicaciones mayores.
Síntomas de agotamiento por calor
Se recomienda estar atentos a los signos de alarma y consultar de manera temprana a un profesional de la salud.
Entre los síntomas más frecuentes se destacan la sudoración excesiva; piel pálida y fresca; sensación de calor sofocante; sed intensa y sequedad en la boca; calambres musculares; cansancio, debilidad o agotamiento; dolores de estómago, náuseas, vómitos o falta de apetito; dolor de cabeza; irritabilidad o llanto persistente en niños pequeños; mareos o desmayos. En los bebés, además, puede observarse irritación en la piel por sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues y zona del pañal.
Síntomas de golpe de calor (cuadro grave)
El golpe de calor constituye una emergencia médica. Sus signos característicos incluyen temperatura corporal de 39°C a 40°C o más, piel roja, caliente y seca por ausencia de sudoración, respiración y pulso acelerados, dolor de cabeza intenso y palpitante, alteraciones del comportamiento o del estado de conciencia como mareos, confusión, desorientación, delirios o pérdida del conocimiento, además de posibles convulsiones.
Personas más vulnerables
El riesgo es mayor en niños menores de 5 años, especialmente en menores de 1 año; niños con enfermedades crónicas de origen cardíaco, neurológico, renal u otras; niños con fiebre o diarrea; personas con obesidad o desnutrición; y personas con quemaduras solares.
También deben extremarse los cuidados en adultos mayores y adolescentes.
Medidas de prevención
Para reducir el riesgo de agotamiento o golpe de calor se recomienda asegurar una adecuada hidratación y alimentación: dar el pecho con mayor frecuencia a los lactantes, ofrecer agua segura y jugos naturales durante todo el día, evitar bebidas con cafeína o alto contenido de azúcar, no ofrecer bebidas muy frías ni comidas pesadas. En cuanto al entorno y la actividad, se aconseja reducir el esfuerzo físico en los horarios de mayor calor, permanecer en lugares frescos y ventilados, usar ropa liviana, holgada y de colores claros, refrescar el cuerpo con baños o rociado de agua, promover juegos tranquilos, evitar la exposición al sol entre las 10.00 y las 16.00 —y nunca antes del año de vida—, y no dejar a niños o personas vulnerables dentro de vehículos estacionados.
En jóvenes y adolescentes se recomienda evitar el consumo de alcohol, suspender la actividad física ante mareos o fatiga y reforzar las medidas generales de hidratación y descanso.
Cómo actuar ante un caso de agotamiento por calor
Ante un cuadro de agotamiento por calor se debe trasladar a la persona a un lugar fresco y ventilado, desvestirla y refrescarla con agua, favorecer el reposo, aumentar la hidratación —o el pecho en lactantes— y consultar al pediatra o centro de salud.
Qué hacer ante un golpe de calor
El golpe de calor es una emergencia. Se debe llamar a un servicio de urgencias o trasladar de inmediato al centro de salud más cercano, llevar a la persona a un lugar fresco, quitarle la ropa y enfriar el cuerpo con agua fría, y ofrecer agua solo si está consciente. No se deben administrar antifebriles ni frotar la piel con alcohol.



