San Pedro, ubicado en el noreste de la provincia de Buenos Aires, se presenta como una alternativa de viaje accesible para quienes parten desde Campana, con una distancia de aproximadamente 90 kilómetros por ruta nacional, recorrido que en auto demanda alrededor de una hora y media en condiciones normales de tránsito. Su situación en las riberas del río Paraná, la riqueza de su paisaje natural y la diversidad de su oferta turística lo consolidan como un destino atractivo tanto para una escapada de día como para una estadía más prolongada.
La ciudad, fundada en el siglo XVIII, conjuga la imponencia de su geografía ribereña con un abanico de propuestas culturales e históricas para visitantes de todas las edades.
El río Paraná no solo define su perfil paisajístico sino que constituye el escenario perfecto para actividades al aire libre: caminatas por la costanera, observación de aves, pesca deportiva y la posibilidad de realizar paseos náuticos y excursiones por las islas cercanas.
Entre los espacios naturales más destacados se encuentra la costanera urbana, un corredor que bordea el río y ofrece panorámicas únicas al agua y a las barrancas, apto para caminatas, contemplación del atardecer y descanso. Las barrancas, formaciones naturales típicas de la región, aportan un marco escénico singular que enmarca la vida cotidiana de la ciudad.
El patrimonio histórico y cultural de San Pedro es otro de sus atractivos. El Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”, emplazado en pleno casco urbano, exhibe una colección de fósiles de megafauna hallados en la región, lo que permite a los visitantes adentrarse en la historia natural del territorio.
Además, el Parque Histórico y Natural Vuelta de Obligado, situado a unos 18 km hacia el oeste de la ciudad, recuerda un episodio crucial de la historia argentina: la Batalla de la Vuelta de Obligado de 1845, enfrentamiento fluvial en el que fuerzas argentinas defendieron la soberanía nacional. El sitio incluye restos históricos de cañones y estructuras defensivas, senderos para caminatas y espacios naturales protegidos que integran patrimonio y naturaleza.
El casco urbano también ofrece un recorrido por atractivos que combinan arte, historia y vida comunitaria. Diferentes casas y espacios museísticos, así como intervenciones urbanas artísticas, enriquecen la experiencia del visitante. La presencia de ferias de productores locales y mercados artesanales, especialmente los fines de semana, invita a conocer y valorar la producción regional, con frutas típicas de la zona como duraznos, naranjas y batatas que forman parte de la identidad productiva de San Pedro.
San Pedro también es reconocida por su vínculo con tradiciones gastronómicas de raíz inmigratoria. Una de ellas es la ensaimada mallorquina, un producto de masa dulce de origen español que se ha arraigado profundamente en la cultura local hasta convertirse en un símbolo regional. Esta especialidad se celebra cada año en la Fiesta Nacional de la Ensaimada Mallorquina, evento organizado por la municipalidad que ofrece degustaciones, demostraciones de elaboración, espectáculos artísticos y actividades culturales abiertas al público y que atrae a visitantes de distintas regiones.
Los espacios verdes y las opciones para el turismo activo complementan la propuesta para quienes buscan experiencias al aire libre. Caminatas por senderos ribereños, observación de aves, paseos en bicicleta y excursiones por caminos rurales permiten al visitante conectar con el entorno natural en un ambiente tranquilo y seguro.
La oferta turística de San Pedro, con su combinación de naturaleza, historia, cultura y tradiciones, configura un destino de cercanía ideal para quienes desean explorar rincones pintorescos de la provincia de Buenos Aires sin realizar un largo desplazamiento.
Su proximidad a Campana convierte a esta ciudad ribereña en una opción accesible para vivir una experiencia integral que abarca el patrimonio histórico, el paisaje natural y la riqueza cultural del litoral bonaerense.



