La Secretaría de Cultura de la Nación celebra la efeméride, que se estableció en 1938, en homenaje al nacimiento del autor argentino Leopoldo Lugones.
En Argentina, el Día del Escritor se conmemora el 13 de junio, en homenaje al nacimiento del poeta, cuentista, ensayista y novelista argentino Leopoldo Lugones (1874-1938). El autor, a través de sus variadas obras lideró la vanguardia literaria del modernismo de finales del siglo XIX.

Lugones nació en el norte de la provincia de Córdoba, el 13 de junio de 1874. Desde edad temprana, tuvo inquietudes intelectuales y políticas, lo que hizo que, hacia mediados de la década de 1890, organizara uno de los primeros clubes donde se discutieron muchas de las ideas del momento. Años más tarde, en la Ciudad de Buenos Aires y ya casado, fundó junto con José Ingenieros el diario La montaña.

Paralelamente a su labor periodística y ensayística, ejerció su vocación de escritor literario: compuso poesías, cuentos, relatos y una novela. Entre sus libros, se destacan: La guerra gaucha; Odas seculares; Romances del Río Seco; Historia de Sarmiento. De producción prolífica, además, publicó conferencias dedicadas al gaucho y al Martín Fierro: en 1916 se editaron con el título El payador, donde reivindicó al gaucho como una figura cantora y alegre.
La única novela de Lugones fue El ángel de la sombra, publicada en 1926, en la que el autor entrelaza el romance prohibido entre una joven de la élite porteña y un poeta humilde con doctrinas teosóficas y ocultistas. La historia, de alguna manera, reconstruye un romance secreto que el autor mantenía con una mujer mucho más joven.
A partir de su prolífica obra, Lugones se convirtió en uno de los primeros en inaugurar el modernismo literario en Buenos Aires: aquella revitalización de la literatura que acompañaba el crecimiento urbano de la ciudad.
El escritor argentino trabajó por la renovación y enriquecimiento del lenguaje, inspirado en el simbolismo europeo, como la obra de Victor Hugo. Por otra parte, el contexto histórico que le tocó vivir a Lugones estuvo atravesado por la pregunta sobre la identidad argentina. Por ello, creyó necesario construir un idioma nacional. Para él, la lengua era una de las cuestiones más importantes de la nacionalidad.

El vínculo entre el rol de la escritor y el destino de la nación fueron temas que estuvieron presentes en muchos de sus poemas. Por ejemplo, “La voz contra la roca” –publicada en su libro Las montañas de oro (1897)– expresa la llegada de un poeta, un “héroe elegido por Dios”, para transmitir su mensaje al pueblo: el devenir del nuevo mundo.
Jorge Luis Borges fue uno de los primeros en posicionar a Lugones como uno de los escritores imprescindibles de la literatura argentina. En 1960, le dedicó el prólogo de El hacedor. Sin embargo, fue precisamente su obra la que eclipsó en parte la producción de Lugones, debido a cambios estéticos y necesidades expresivas que habían marcado un cambio de rumbo en las letras argentinas.

El 18 de febrero de 1938, en un recreo del Delta de San Fernando llamado El Tropezón, Lugones bebió un vaso de whisky con cianuro y, así, puso fin a su vida. Al momento de su muerte, había dejado sobre la mesa, además de media botella de whisky, un artículo inconcluso y una carta que decía: “No puedo terminar el libro sobre Roca. Basta”. Todavía hoy se especulan las causas del suicidio.
Tras su fallecimiento, la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), institución fundada por el propio Lugones y otros intelectuales en 1928, decidieron instaurar el 13 de junio -fecha de nacimiento del autor- como el Día del Escritor en todo el territorio argentino.



