En el marco de una nueva edición de la Feria del Libro de Campana, la especialista Judith Pizzatti invita a reflexionar sobre la relación entre la salud visual y el hábito de la lectura. Fatiga ocular, pérdida de concentración, necesidad de releer párrafos o cansancio al leer pueden estar vinculados a problemas visuales que, con una correcta evaluación y una adecuada corrección óptica, tienen solución.
Los días 6 y 7 de junio, Campana volverá a encontrarse con los libros en una nueva edición de la Feria del Libro. Para muchos será la oportunidad de descubrir nuevos autores, recorrer historias y volver a disfrutar de uno de los hábitos más enriquecedores que existen: la lectura.
Sin embargo, hay una situación que escuchamos con frecuencia en la óptica. Personas que dicen: “Antes leía mucho más”; “Ahora leo unas pocas páginas y me canso”; “Empiezo a leer y enseguida comienzo a bostezar”; “Pierdo el interés rápidamente”; “Necesito volver atrás porque me salteo renglones”.
Muchas veces estas situaciones se interpretan como falta de interés por la lectura o simplemente como una consecuencia inevitable del paso de los años. Pero no siempre es así. A veces el problema no está en el libro. A veces el problema está en la forma en que estamos viendo.
Leer es una actividad visual exigente. Requiere mantener el enfoque durante períodos prolongados, realizar movimientos oculares precisos, sostener la atención y procesar información de manera continua. Cuando alguno de estos mecanismos no funciona de manera eficiente, la lectura deja de ser placentera y comienza a transformarse en un esfuerzo.
Es frecuente que algunas personas comiencen a bostezar pocos minutos después de iniciar una lectura. Otras sienten sueño, pierden la concentración o abandonan el libro antes de lo que desearían.
En determinados casos, estas manifestaciones pueden estar relacionadas con un esfuerzo visual excesivo. Cuando el sistema visual debe trabajar más de lo necesario para mantener el enfoque y la claridad, aparece la fatiga visual y el cerebro interpreta esa situación como cansancio.
También existen pequeñas señales que suelen pasar desapercibidas. Algunas personas necesitan acompañar el renglón con el dedo para no perderse durante la lectura. Otras deben releer párrafos completos porque sienten que se saltearon palabras o líneas enteras.
La consecuencia no siempre es una visión completamente borrosa. Muchas veces se manifiesta como pérdida de comodidad, menor velocidad de lectura o dificultad para sostener la atención sobre la página.
Uno de los errores más frecuentes es creer que todos los ojos necesitan la misma corrección. Por ese motivo muchas personas recurren a soluciones de lectura estándar que aumentan el tamaño de las letras por igual en ambos ojos.
Sin embargo, la mayoría de las personas no tiene exactamente la misma graduación en ambos ojos. Es habitual encontrar diferencias entre el ojo derecho y el izquierdo que requieren una corrección personalizada para lograr una visión cómoda y equilibrada.
A esto se suma otro aspecto importante: los astigmatismos. Muchas soluciones estándar no corrigen el astigmatismo. Y aunque sea leve, puede influir significativamente en la nitidez de las letras y en la comodidad durante la lectura.
No siempre se trata de ver más grande. Se trata de lograr la mejor agudeza visual posible en visión próxima para disfrutar de una lectura clara, cómoda y sostenida en el tiempo.
Además, una buena experiencia de lectura no depende únicamente de la graduación. El centrado preciso de los cristales, las medidas individuales de cada persona y la tecnología utilizada en el diseño de las lentes también forman parte de la solución visual.
Dos personas pueden tener exactamente la misma receta oftalmológica y, sin embargo, experimentar niveles de comodidad completamente diferentes al leer.
La iluminación también cumple un papel fundamental. Lo ideal es contar con una luz uniforme que ilumine directamente el material de lectura sin generar reflejos ni sombras. En las personas diestras, la fuente de luz suele ubicarse detrás y ligeramente hacia la izquierda para evitar que la propia mano proyecte sombras sobre el texto. En las personas zurdas ocurre lo contrario.
Una iluminación insuficiente no suele dañar los ojos, pero sí obliga al sistema visual a realizar un esfuerzo adicional que puede traducirse en cansancio, molestias o pérdida de concentración.
La próxima Feria del Libro puede ser una buena oportunidad para hacerse una pregunta sencilla: ¿Hace cuánto tiempo no disfrutás de leer como antes?
Tal vez no dejaste de disfrutar los libros. Tal vez no estás utilizando la corrección visual que te permita volver a disfrutarlos plenamente.
Judith Pizzatti – Óptica PIZZATTI



