miércoles, marzo 4, 2026
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Miguel Fossati, una historia que inspira sobre dos ruedas

Miguel Fossati se jubiló tras más de 50 años como camionero y encontró en la bicicleta una nueva pasión. Es subcampeón argentino de MTB, compitió en grandes desafíos del país y asegura que el ciclismo le cambió la vida física y mentalmente.

Miguel Fossati no siempre fue ciclista. Durante más de medio siglo fue camionero, hasta que en 2018 se jubiló. Lo que parecía el cierre de una etapa se convirtió en el inicio de otra completamente distinta. A los 67 años corrió su primera competencia y, cuatro años y medio después, ya acumula 80 carreras disputadas y 79 podios, un récord que sorprende por su regularidad y por la edad en la que decidió empezar.

“Me jubilé en 2018 después de ser camionero más de 50 años. Me gustaba el trabajo”, cuenta. Pero al dejar la actividad, su hijo notó que algo no estaba bien. “Me veía en mal estado físico, entonces decidió comprarme una bici para que empezara a moverme”.

Al principio eran salidas simples, mandados cada vez más lejos. Hasta que un día el cartero lo invitó a pedalear con un grupo que salía los sábados. “Probé, me gustó y arranqué”. Ese grupo se llama Los Tranki y fue el punto de partida de una pasión que no se detuvo más.

El 16 de agosto de 2021 largó su primera carrera. Tenía 67 años. “Ya corrí 80 carreras”, dice con orgullo. Entre ellas, desafíos de gran exigencia como Altas Cumbres, Río Pinto y Los Siete Lagos, una prueba de 120 kilómetros que además le permitió cumplir otro sueño. “Pude conocer Bariloche con mi señora, la carrera me permitió conocer los paisajes del sur”.

En su trayectoria también figura un logro mayor: es subcampeón argentino de MTB. Y lejos de relajarse, ya piensa en lo que viene. “El próximo desafío es Río Pinto”.

La última competencia fue el 16 de febrero, en Corrientes, en el tramo La Cruz–Yapeyú–La Cruz, con 84 kilómetros bajo la lluvia y en caminos con muchas piedras. “La disfruté mucho”, expresó.

El ciclismo no es solo competencia. Es salud y equilibrio. “Lo hago para tener una vida más saludable, también siento que es muy bueno para la salud mental. Me siento muy bien”. Entrena todos los días entre dos y tres horas, cuida la alimentación, evita fritos y vive pendiente del calendario. “El ciclismo es todo, siempre estoy pensando dónde hay carreras. Entreno todos los días un poco sin falta”, dice.

Nada sería posible sin el acompañamiento de su entorno. “Sin el apoyo de mi familia no podría. A veces se me hace difícil porque las inscripciones son caras. Hacemos rifas, vendemos empanadas, todo suma para poder competir”. Su esposa, su hijo Ezequiel —que hace un año empezó a correr y ahora lo acompaña—, amigos y allegados lo esperan en cada llegada. “Siempre me están esperando mi señora, mi hijo y mis amigos. No los puedo defraudar”.

También destaca el acompañamiento de quienes lo apoyan en su camino deportivo. Miguel agradece especialmente a su familia, amigos y sponsors, cuyo respaldo resulta fundamental para poder seguir compitiendo y cumpliendo nuevos desafíos.

El camino no siempre es fácil. “Suelo tener caídas, llegar lastimado, pero es así. Después pasa lo más lindo, que es llegar. Y si ganamos, mejor”.

En agosto cumplirá cinco años desde que empezó a competir. El 21 de marzo llegará a los 72 años. Cuando mira hacia atrás, tiene una sola reflexión: “Me hubiera gustado empezar algunos años antes”. Y aunque dice con humildad que no sabe si es un ejemplo, deja un mensaje claro: “Nunca es tarde. Siempre se puede”.

De las rutas como camionero a los caminos de montaña y tierra, Miguel Fossati cambió el volante por el manubrio, pero no perdió el impulso de avanzar. Porque para él, cada llegada es una victoria. Y la edad, apenas un número.

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