Este artículo tiene quizás, un poco más de vocabulario técnico, pero comprensible que podría tener cierta complicidad y acercamiento con lo que te pasa hoy en día.
Imaginate por un momento esto: que levantarte de un sillón, barrer o agacharte a atarte los cordones, o alguna otra acción en lo cotidiano de tu trabajo, o incluso, por qué no, al hacer actividad física o entrenar, caminar, correr, saltar, etc. fuera de una mejor manera.
Y qué bueno y genial sería que todo esto, siempre fuera simple y sin dolor en la espalda o en otras articulaciones o áreas de tu cuerpo.
Muchas personas aceptan o naturalizan el dolor, como una consecuencia inevitable del paso del tiempo, o de la exigencia de la vida diaria moderna, aunque no debería ser así.
Con todo lo investigado y con lo que se sabe hoy: El movimiento inteligente, y consciente, junto a la prevención, son las claves para recuperar y forjar tu calidad de vida.
Primera pregunta: ¿Qué es realmente una buena postura?
Estar bien alineado, no es “estar derecho” por obligación; es la capacidad integral de muchos de tus músculos, para controlar y alinear tus movimientos de forma segura y eficaz.
Hoy, en el home office, junto a otras ocupaciones diarias y –o laborales, el uso excesivo del celular y otras pantallas, han roto nuestra alineación y armonía postural. También trabajar, por ejemplo, en una fábrica o producción en línea, con posturas y movimientos sostenidos y repetidos resultan ser dañinos.
Es crucial comprender que: moverse mal no solo desgasta huesos y tendones, músculos, articulaciones, sino que genera un agotamiento físico, energético y emocional. Salvando las diferencias, es como un auto que pierde la alineación, y la eficacia, casi sin darnos cuenta.
Asimismo, tu cuerpo empieza a compensar, a desbalancearse, creando un círculo vicioso justamente de tensiones, de desequilibrios y dolor.
Entre tantas posibilidades, podríamos describir someramente, entre otras, estas tres posturas comunes: ¿En cuál te encuentras?
- El “Cifótico” (Postura de escritorio/celular): Es la posición donde la espalda alta se redondea, los hombros caen y el cuello se inclina hacia adelante. Es la causa principal del dolor cervical y de cabeza en quienes trabajan frente a una pantalla muchas horas.
- La “Marcha de Pato” (Debilidad de glúteos): Común en personas que caminan generalmente, con los pies hacia afuera. Podría ser causada, por pasar mucho tiempo sentado, lo que acorta los músculos flexores de la cadera (psoas) y “apaga” o disminuye la tensión natural de los músculos: los glúteos. El cuerpo a veces compensa: arqueando la espalda baja, provocando tensión/dolor lumbar.
- La Posición Neutral (La ideal, difícil de alcanzar): Es cuando están en buen eje, el tobillo, la rodilla, la cadera y el hombro forman una línea recta, pero funcional para entrar y salir de diferentes posturas y movimientos. Esta posición resulta más eficiente: ahorras energía, generas más fuerza y los dolores disminuyen exponencialmente, en especial con un buen tratamiento kinésico- preventivo.
El “CORE”: El centro de estabilidad
La zona media (Core) es un ancla estable + esencial, la zona que mantiene tu columna y pelvis en equilibrio. Si algunos de los músculos no trabajan eficientemente, otros deben hacer su trabajo, y allí, en ese terreno predisponente, podría aparecer la lesión. La sincronicidad y el orden para las estabilizaciones centrales, es parte fundamental, en la ciencia y arte para poder abordar los tratamientos personalizados actuales con óptimos resultados.
El “problema” del Psoas: Este músculo, muy conocido, conecta tu columna con las extremidades inferiores. Si, por ejemplo, pasas mucho tiempo sentado o también de pie, el psoas se tensa y “tira” de tu columna hacia adelante, causando potencialmente esa curva excesiva y predominante, en una cintura que, con el tiempo, suele doler, sola o con participación de otros “vecinos”.
La reacción en cadena: Cuando uno o mejor dicho varios músculos se acortan o presentan tensiones excesivas y/o crónicas, tu espalda baja y tu cuello terminan haciendo el esfuerzo que les correspondía a las caderas, de las cuales tendremos que hablar bastante, en artículos subsiguientes. Y bueno, los hombros que también tienen su protagonismo, más allá de lo que conocemos. ¡Estas combinaciones multifactoriales terminan lamentablemente de presentarse, como una receta segura para el “dolor crónico”!
Conclusión: ¡Activa tu cuerpo!
Moverse de manera ineficiente deteriora tu espalda y el resto de tus estructuras. El objetivo es aprender a activar los músculos adecuados para cada función, en el momento justo.
Al mejorar tu autopercepción y corregir estos patrones, te sentirás mejor de inmediato con alivio, y en perspectiva para tu Bienestar. ¡Que así sea! Muy Feliz año.
Lic. Pablo Javier Miranda. Ser humano, Kinesiólogo Deportivo / Neurokinesiólogo + Kinesiólogo Deportivo. | director Kinedeportes.



