{"id":2879,"date":"2025-07-30T21:12:59","date_gmt":"2025-07-31T00:12:59","guid":{"rendered":"https:\/\/2804informa.com.ar\/?p=2879"},"modified":"2025-07-30T21:12:59","modified_gmt":"2025-07-31T00:12:59","slug":"la-luz-por-guillermo-alejandro-fontes-ravetta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/2804informa.com.ar\/?p=2879","title":{"rendered":"LA LUZ Por Guillermo Alejandro Fontes Ravetta"},"content":{"rendered":"<p>La luz, nada tan valorado y a la vez olvidado en nuestra vida cotidiana como ese hilo de energ\u00eda que llega por cables y circuitos desde no sabemos d\u00f3nde, ni c\u00f3mo, hasta nuestro hogar.<\/p>\n<p>Ese hilo que da vida a los aparatos que simplifican nuestras vidas, nos ayudan en las m\u00faltiples tareas de nuestro diario vivir, o, como dir\u00eda alg\u00fan que otro fil\u00f3sofo de moda, nos capturan convirti\u00e9ndonos en meros esclavos de la tecnolog\u00eda que se derrocha a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, sin que nadie hubiese percibido o imaginado siquiera algo semejante, ese hilo se cort\u00f3. Al principio, fue como siempre hab\u00eda sido: la bronca y la conformidad que viene de saber que siempre pasa lo mismo. Que en este condado del sexto mundo nunca nada funciona y nos adormecemos con la costumbre de los d\u00edas que pasan sin variaciones en cuanto a las rutinas conocidas.<\/p>\n<p>Rutinas que se alternan como si entre todas quisieran marearnos para no tener que lidiar con nuestros fracasos como sociedad, altern\u00e1ndose los cortes de luz, gas, agua y as\u00ed como una ruleta eterna.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda esa ruleta se para en alg\u00fan lugar y todo se detiene. Lo que siempre fue rutina ya no lo es, lo que era un ciclo de monoton\u00eda se transforma en una pausa, un stop. Y ese stop se alarga como asfixi\u00e1ndonos en una eterna espera. Esa espera que, aunque no lo queremos considerar, intuimos que no va a acabar.<\/p>\n<p>Las juntadas empezaron en las casas primero. Al no tener la dosis diaria de droga electr\u00f3nica que nos adormece, de repente esos seres, que deambulaban casi sin rozarse ni percibirse guiados por una pantalla luminosa, se empezaron a encontrar, a reconocer. Hab\u00edan estado siempre ah\u00ed, solo que no lo sab\u00edan o lo hab\u00edan olvidado.<\/p>\n<p>Y en ese encuentro empez\u00f3 el di\u00e1logo:<br \/>\n\u2014Esto no puede seguir.<br \/>\n\u2014Al final, siempre es lo mismo en este pa\u00eds.<br \/>\n\u2014Hay que hacer algo.<br \/>\n\u2014Ya van dos semanas sin electricidad y nadie hace nada.<br \/>\n\u2014\u00bfY si vamos a lo de Mario?<\/p>\n<p>De golpe ese mundo \u00edntimo que ya nos empezaba a ser m\u00e1s familiar, con nuestros allegados y parientes con quienes conviv\u00edamos, nos empez\u00f3 a ahogar, a desesperar. Ese mundo \u00edntimo que hab\u00edamos descubierto se expandi\u00f3: afuera hay otras casas, otras gentes, otros seres que antes tambi\u00e9n estaban hipnotizados por ese destello azul que sal\u00eda de sus cuadrados personales.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 vamos a hacer?<br \/>\n\u2014Esto no puede seguir as\u00ed.<br \/>\n\u2014Son seis meses desde que estamos aislados sin luz, sin noticias, sin poder seguir.<\/p>\n<p>La indignaci\u00f3n se propagaba por los barrios como reguero de p\u00f3lvora y la bronca ya era un invitado constante en las conversaciones y hasta en las pesadillas. Llegado este punto, ya no so\u00f1\u00e1bamos, todo era pesadillas.<\/p>\n<p>Sin poder seguir porque, aunque no lo dije antes, esto pas\u00f3 antes de la devastaci\u00f3n de la cuarentena. Esa cuarentena que lleg\u00f3 despu\u00e9s de los primeros casos del virus mortal, no tan mortal mirado desde la vida f\u00edsica, pero mortal desde la forma que el ser humano entiende, o entend\u00eda, como vida. La aniquilaci\u00f3n del ser.<\/p>\n<p>Los d\u00edas precedieron a los meses y los meses, a los a\u00f1os. La sociedad hab\u00eda cambiado, se sent\u00eda en el aire, en las miradas, en las conversaciones. El aire estaba espeso y un f\u00f3sforo era suficiente para encender la mecha, cualquier mecha.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Basta, esto no se aguanta m\u00e1s!<br \/>\n\u2014\u00a1S\u00ed, basta! Son dos a\u00f1os ya, salgamos.<\/p>\n<p>La ruta se llen\u00f3 de esos seres reencontrados, esos seres que se hab\u00edan convertido en un organismo distinto, uniforme y a la vez multiforme, ese ser que ahora estaba hambriento, no de comida \u2014eso ya lo hab\u00edan resuelto\u2014, pero s\u00ed de venganza, de castigo.<\/p>\n<p>Las ruedas y ramas se acumularon en el medio de la ruta, los que pasaban trataban de esquivarlas hasta que no se pudo m\u00e1s. Eso era un monte de desechos que se elevaba al cielo como adorando o reclamando.<\/p>\n<p>Bast\u00f3 una vela \u2014esas que se llevan en ofrenda a vaya uno saber a qui\u00e9n, son tantas y a tantos, pero no importa cual fue\u2014, una se derram\u00f3 y eso fue el comienzo.<\/p>\n<p>El fuego se elev\u00f3, se esparci\u00f3 y empez\u00f3 a comer todo. La pila de escombros y despu\u00e9s las casas, los barrios, las ciudades, y el clima no ayud\u00f3. Tampoco el ambiente impregnado de alcohol, grasas y aceites.<\/p>\n<p>Ahora ya no se puede respirar. Los olvidados, olvidados est\u00e1n. Solo un pu\u00f1ado nos hemos refugiado en los hielos eternos, en el l\u00edmite justo entre ese mar blanco, r\u00edgido e inamovible, y las densas paredes de humo y fuego que cubren todo lo conocido.<\/p>\n<p>Esa es la grieta. Nada m\u00e1s queda, solo esperar. A lo lejos un rayo cae en el firmamento, como un hilo de luz, un hilo de luz que parece continuo pero que se cort\u00f3 en unos instantes, para no volver jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Por Guillermo Alejandro Fontes Ravetta<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La luz, nada tan valorado y a la vez olvidado en nuestra vida cotidiana como ese hilo de energ\u00eda que llega por cables y circuitos desde no sabemos d\u00f3nde, ni c\u00f3mo, hasta nuestro hogar. 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