lunes, junio 29, 2026
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Argentina aseguró el primer puesto y llega fortalecida a la fase decisiva

La Selección derrotó 2 a 0 a Austria, mantuvo el puntaje ideal y se garantizó el liderazgo del Grupo J antes de disputar la última fecha. Con dos victorias, cinco goles a favor y la valla invicta, el campeón del mundo afrontará el cierre de la fase inicial ante Jordania con la clasificación ya asegurada. En una nueva exhibición de jerarquía, Lionel Messi volvió a ser determinante y sumó nuevos récords a una carrera incomparable.

Argentina dio un nuevo paso firme en su objetivo de defender el título mundial. En el Dallas Stadium, el equipo dirigido por Lionel Scaloni derrotó 2 a 0 a Austria por la segunda fecha del Grupo J y aseguró su clasificación a la siguiente instancia del Mundial 2026. Más allá del resultado, la actuación volvió a dejar señales positivas de una Selección que mantiene la identidad, la solidez y la competitividad que la llevaron a conquistar la Copa del Mundo cuatro años atrás.

El encuentro presentó exigencias diferentes a las del debut frente a Argelia. Austria planteó un partido más cerrado, intentó ganar presencia con la pelota y obligó a Argentina a construir cada avance con paciencia. En los primeros minutos, Lionel Messi tuvo la posibilidad de abrir el marcador desde el punto penal, luego de una infracción sobre Lautaro Martínez dentro del área y la posterior revisión del VAR. Sin embargo, el remate del capitán se fue desviado y el partido continuó sin goles.

Lejos de desordenarse, Argentina sostuvo su plan. El equipo atravesó algunos minutos de menor claridad, pero nunca perdió el control general del desarrollo ni quedó expuesto ante un rival que no logró generar situaciones de verdadero peligro sobre el arco defendido por Emiliano Martínez. La Selección administró la pelota, insistió por los costados y esperó el momento adecuado para romper la resistencia austríaca.

La apertura del marcador llegó a los 38 minutos. Facundo Medina participó de la acción por la izquierda, Thiago Almada dejó pasar la pelota y Messi apareció llegando desde atrás para definir con su habitual precisión de zurda. El gol no solo destrabó el encuentro: también abrió una página histórica para el capitán argentino, que con ese tanto superó a Miroslav Klose y quedó en soledad como máximo goleador de la historia de los Mundiales.

En el segundo tiempo, Austria intentó adelantar sus líneas y tener mayor presencia en campo argentino, pero el equipo de Scaloni respondió con orden. Cristian Romero debió abandonar el campo de juego por una molestia física y en su lugar ingresó Nicolás Otamendi, una modificación que no alteró la estructura defensiva del equipo. Argentina mantuvo la concentración, cerró los caminos hacia su área y sostuvo una ventaja que nunca pareció correr demasiado peligro.

Ya en el cierre del partido, cuando Austria buscaba alguna posibilidad para igualar, Messi volvió a aparecer. Tras una serie de rebotes dentro del área, el capitán marcó el segundo gol argentino en tiempo de descuento y selló el 2 a 0 definitivo. Fue una victoria trabajada, seria y valiosa, ante un rival que obligó a la Selección a mostrar otra faceta: la de saber esperar, controlar y resolver sin desesperarse.

El triunfo ante Austria significó mucho más que tres puntos. Confirmó la clasificación argentina a los 16avos de final y dejó al equipo en una posición inmejorable dentro del Grupo J. Horas más tarde, la victoria de Argelia por 2 a 1 frente a Jordania terminó de asegurar matemáticamente el primer puesto para la Albiceleste, que ya no podrá ser alcanzada por sus perseguidores en la última jornada.

El recorrido de Argentina en el Mundial 2026 comenzó con una actuación contundente frente a Argelia. En aquel debut, la Selección se impuso 3 a 0 y mostró una versión dominante desde el resultado y desde la autoridad con la que manejó el partido. Messi fue nuevamente la gran figura, con tres goles que le permitieron igualar el récord mundialista de Miroslav Klose como máximo goleador histórico de los Mundiales.

La segunda fecha, ante Austria, presentó un escenario más complejo. Argentina ya no encontró tantos espacios ni resolvió el encuentro con la misma amplitud, pero sí dejó otra señal importante: supo adaptarse. En los torneos cortos, donde cada partido puede presentar dificultades diferentes, esa capacidad resulta fundamental. El equipo no se desordenó después del penal fallado, no sufrió en defensa y encontró en la paciencia una herramienta para imponer su jerarquía.

Con dos partidos disputados, el balance argentino es contundente: seis puntos sobre seis, cinco goles a favor y ninguno en contra. Son números que explican parte del buen momento, pero que también reflejan una idea sostenida en el tiempo. Argentina no solo gana; también transmite seguridad. Tiene recursos para atacar, oficio para administrar ventajas y una estructura defensiva que le permite competir con firmeza.

Detrás de esos resultados aparece la continuidad de un proyecto que Lionel Scaloni logró consolidar desde hace varios años. La Selección conserva una base reconocible, mantiene sociedades futbolísticas ya instaladas y se apoya en una identidad colectiva que va más allá de los nombres propios. La seguridad de Emiliano Martínez, el orden de la defensa y el equilibrio del mediocampo son piezas centrales de un funcionamiento que vuelve a ilusionar.

Argentina cerrará su participación en la fase de grupos este sábado frente a Jordania, en un encuentro que se disputará cuando esta edición ya se encuentre en circulación. Con el liderazgo del Grupo J asegurado, el compromiso servirá para completar el calendario de la zona y continuar la preparación de cara a los cruces eliminatorios.

Al cierre de esta edición, todavía no estaba definido con certeza el rival que enfrentará Argentina en los 16avos de final. La Albiceleste ya sabe que llegará a esa instancia como líder del Grupo J, pero la resolución del Grupo H, integrado por España, Uruguay, Cabo Verde y Arabia Saudita, permanecía abierta y mantenía distintas posibilidades de clasificación.

En ese contexto colectivo, la figura de Messi vuelve a ocupar un lugar central. El capitán no solo lidera futbolísticamente al equipo, sino que atraviesa una Copa del Mundo histórica desde lo individual. En apenas dos partidos convirtió cinco goles: tres ante Argelia y dos frente a Austria. Con esa cifra, se posicionó como máximo anotador de la actual edición y volvió a demostrar que su influencia sigue siendo determinante.

El doblete ante Austria le permitió alcanzar los 18 goles en Copas del Mundo y convertirse en el máximo goleador histórico del torneo. El récord estaba en poder de Miroslav Klose, quien había llegado a 16 tantos y mantenía la marca desde Brasil 2014. Messi la igualó en el debut frente a Argelia y la superó días después en Dallas, en una actuación que ya forma parte de las grandes páginas de su carrera.

Pero el récord goleador no fue el único. Messi también alcanzó las 18 victorias en Mundiales, transformándose en el futbolista con más triunfos en la historia de la competencia. Además, llegó a los 28 partidos disputados en Copas del Mundo y estableció una nueva marca de presencias. A eso se suma otro dato monumental: los 2.489 minutos acumulados en el torneo, que lo ubican también como el jugador con mayor cantidad de tiempo disputado en la historia mundialista.

Messi continúa desafiando cualquier lógica deportiva, no solo sigue compitiendo al máximo nivel, sino que además lo hace como figura principal de una Selección que aspira a llegar lejos. Su vigencia emociona incluso a sus propios compañeros. Alexis Mac Allister reconoció que ya no encuentra palabras para describir lo que hace el capitán, mientras que Julián Álvarez destacó que el plantel intenta disfrutarlo todos los días.

La admiración también llegó desde el propio Klose, el hombre al que Messi superó en la tabla histórica. El exdelantero alemán elogió públicamente al argentino y destacó su manera de resolver dentro del campo de juego y su comportamiento como persona. Fue un reconocimiento especial, porque vino de quien durante más de una década ocupó el lugar más alto entre los goleadores mundialistas.

Messi, sin embargo, parece mirar siempre más allá de los récords. Cada nueva marca confirma su lugar en la historia, pero su objetivo sigue siendo colectivo: llevar a Argentina lo más lejos posible. Con la clasificación asegurada, el primer puesto del grupo en el bolsillo y una nueva fase por delante, la Selección se prepara para ingresar en el tramo más exigente del Mundial.

Argentina avanza con autoridad, sostiene su arco invicto y mantiene el puntaje ideal. Pero, sobre todo, cuenta todavía con un Messi capaz de cambiar la historia de un partido y de una Copa del Mundo. En una competencia donde cada detalle puede definir el destino de un equipo, la Albiceleste llega fortalecida y con su capitán escribiendo, una vez más, páginas que parecen destinadas a la eternidad.

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