miércoles, abril 22, 2026
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Lugares de Campana: El Hotel de los inmigrantes

Con los rasgos característicos del edificio que se comenzó a construir en 1888, lugar que albergó al Hotel de los inmigrantes, todavía se mantiene en la esquina de Güemes y Moreno.

Esta estructura a través de los años acogió a numerosos inmigrantes que llegaban a estas tierras buscando un lugar de paz y progreso. Este sitio se componía de unidades habitacionales independientes que compartían áreas comunes, como pasillos y patios. Varias puertas y ventanas comunicaban a los cuartos con los amplios corredores que daban a los baños, cocina, patios y lavaderos. Este hotel fue un centro de convivencia, donde se mezclaban idiomas, costumbres y esperanzas.

El 23 de julio de 1887, se forma una comisión presidida por don Luis Costa, encargada de llevar a cabo la construcción del hotel para inmigrantes. Seguidamente el vicepresidente de la nación, Dr. Quirino Costa, firmó un decreto para su creación. Este destacado abogado, periodista, diplomático y político argentino era primo de Luis y Eduardo Costa y fue vicepresidente de la nación y ministro de relaciones exteriores y del interior y es considerado como la figura principal de nuestra diplomacia, siendo reconocido por su labor en la consolidación de la soberanía nacional.

El hotel de los inmigrantes de Campana durante décadas ofreció alojamiento, servicios de salud y ayuda para conseguir empleo a todos aquellos que vinieron a nuestro pueblo buscando un lugar que les permitiera evolucionar laboral, cultural y socialmente. Una comisión de auxiliares de inmigración esperaba a los barcos y trenes que traían a los pasajeros de Buenos Aires y luego de verificar la documentación y el estado de salud. Pasaban por la oficina de empleo y lo llevaban al hotel, allí se les servía el desayuno, consistente en café con leche o mate cocido con pan horneado. Durante la mañana las mujeres se dedicaban a los quehaceres domésticos como el lavado de la ropa o el cuidado de los niños, mientras los hombres buscaban algún empleo en la oficina de trabajo.

El almuerzo consistía en un plato de sopa y guiso con carne, puchero, pastas, arroz o estofado. El alojamiento era gratuito y por un período determinado, pero esto se podía modificar por enfermedad o por no haber conseguido un empleo. La atención médica estaba a cargo del doctor Miguel Petty.

El enorme edificio que todavía se encuentra en un lugar céntrico, consta de gruesas paredes de ladrillos y techos de chapa con tirantes de madera y cielo raso de ladrillo. Y se ha mantenido a través del tiempo gracias al trabajo de los vecinos que lo ocupan. Este antiguo caserón donde se estableció el hotel de los inmigrantes, actúa como una conexión con nuestro pasado, reflejando en su estilo arquitectónico la identidad local y el trabajo de generaciones anteriores. Por todo ello este lugar debe ser protegido, para preservar nuestro pasado histórico y cultural y debería declarárselo patrimonio histórico municipal y colocar un cartel en el frente que lo identifique como tal.

Este lugar es el sitio donde muchas personas se sintieron protegidas al llegar a estas tierras donde esperaban construir un futuro mejor.

Guillermo Guasconi

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