Ubicada sobre la costa del río Uruguay, en el este de la provincia de Entre Ríos, Colón se consolidó en las últimas décadas como uno de los polos turísticos más importantes del litoral argentino. Su crecimiento no fue casual ni espontáneo: se apoyó en una planificación vinculada al aprovechamiento del frente fluvial, el desarrollo del turismo termal y la cercanía con áreas naturales protegidas que ampliaron su perfil más allá de la temporada estival.
El río Uruguay es el elemento estructural que define la ciudad. La costanera y el sector portuario funcionan como espacios públicos integrados a la vida cotidiana, con playas habilitadas, zonas de recreación y paseos peatonales que permiten recorrer el borde fluvial en distintos momentos del día. Durante el verano, estos sectores concentran gran parte del movimiento turístico, pero el paseo ribereño mantiene actividad durante todo el año gracias a su infraestructura y su integración al entramado urbano.
Uno de los motores centrales del turismo local es el Parque Termal Colón, complejo inaugurado a fines del siglo XX que permitió diversificar la oferta más allá del turismo de río. Con piscinas de aguas termales de distintas temperaturas, áreas de descanso y servicios complementarios, el predio recibe visitantes en todas las estaciones, lo que contribuye a sostener la actividad económica durante el invierno y en períodos de menor afluencia estival.
La ciudad también funciona como puerta de acceso al Parque Nacional El Palmar, área protegida reconocida por sus extensos palmares de yatay y su biodiversidad. Este parque nacional, uno de los más visitados del país, amplía la experiencia turística hacia el contacto con la naturaleza y la conservación ambiental, sumando senderos interpretativos, circuitos vehiculares y espacios para la observación de fauna y flora autóctona.
En el plano urbano, Colón desarrolló una oferta gastronómica y comercial asociada al turismo, con una fuerte presencia de cocina regional, pescados de río y propuestas vinculadas a la identidad entrerriana. Las ferias y eventos culturales que se organizan durante el año complementan el esquema turístico y refuerzan la participación comunitaria.
El puerto, que históricamente cumplió un rol clave en la conexión fluvial, hoy integra el circuito recreativo y se articula con el movimiento náutico y los paseos por el río. La infraestructura turística incluye además complejos hoteleros, cabañas y campings que acompañan la demanda creciente en temporadas altas.
Colón no se presenta únicamente como destino de verano. La combinación entre río, termas y entorno natural permitió consolidar un modelo de desarrollo que busca sostener actividad durante todo el año. Esta diversificación fue clave para transformar a la ciudad en uno de los principales centros turísticos del litoral, con una identidad vinculada al agua y a la naturaleza, pero integrada a una dinámica urbana en constante movimiento.
En ese equilibrio entre paisaje y ciudad, Colón consolidó una propuesta que articula descanso, recreación y contacto ambiental sin perder su carácter de localidad ribereña. Su vínculo permanente con el río Uruguay y su proximidad a áreas protegidas la posicionan como un punto estratégico dentro del mapa turístico entrerriano.



